CONTRASTES DE UNA
POLITICA EDUCATIVA.
Por: Alvaro Díaz Gutiérrez.
Colombia, el país más feliz del mundo, según el Barómetro Global de Felicidad y Esperanza.[1] En otro escenario, en las pruebas de PISA
2012, Colombia obtuvo el puesto 62 entre 65 países, y el mismo año fue galardonado el Programa
Computadores para Educar como la mejor práctica mundial para el acceso a la
información y el conocimiento dadas sus virtudes y fortalezas.[2] Precisemos este antagonismo:
El Programa para la Evaluación Internacional
de los Estudiantes, (Program for International Student Assessment PISA, por sus siglas en inglés), de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, tiene
por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la
educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la
participación plena en la sociedad del saber. [3]
PISA, comprende
3 pruebas: matemáticas, lectura y ciencias, a alumnos de distintos países, en
una edad de 15 años, la cual se lleva a cabo cada tres años. La prueba PISA 2012, la cual se dio a conocer el 3 de
Diciembre de 2013 en Paris, en las tres clases de evaluaciones, Colombia
obtuvo, en ciencias el puesto 59 en
lectura el puesto 56 y en matemáticas el puesto 60 entre los 64 países participantes, es decir, los
resultados fueron pésimos. Colombia, con relación a la prueba
realizada en el año 2009, retrocedió 10 posiciones.[4] No consideramos que
estos datos lleguen a ser un factor generador de felicidad en una sociedad, al contrario es
más que preocupante.
Los resultados
de las pruebas de PISA 2012, desbordan el concepto de preocupación, dado que
induce al análisis de la eventual crisis de la Política Publica educativa en el
país, en particular en el entorno TIC. Adicionamos el componente TIC, puesto
que resulta, además contradictorio, los resultados de PISA 2012, con relación
al galardón obtenido el mismo año en la apertura de la Cumbre Mundial de la
Sociedad de la Información en Ginebra Suiza, promovida por la UNESCO
UNCTAD, UTI y PNUD, escenario en el cual
Colombia fue galardonado como modelo mundial por el desempeño en el acceso a las
tecnologías y al conocimiento, mediante el Programa Computadores para Educar, el cual en el marco del Plan Vive Digital desarrolla en alto grado, la
Política Publica canalizada a la implementación de las TIC en el proceso enseñanza aprendizaje.
Al parecer se han efectuado inversiones significativas en la adquisición
y masificación de la tecnología, pero el uso de esta tecnología no se canaliza
prioritariamente al acceso del conocimiento. La formación de docentes parece
ser insuficiente cuantitativa y cualitativamente. La prueba de PISA 2012, si se
interpretara como un indicador del impacto de la Política Publica educativa,
esta sería un rotundo fracaso, ya fuera con la metodología tradicional, o en el
contexto TIC, o combinación de ambas.
Desde luego que
muchos de los criterios considerados en la prueba de PISA, difieren
considerablemente de un país desarrollado a otro en vía de desarrollo, lo cual
generaría un margen de error, el cual, al no reflejarse en las posiciones por
país, perdería cierta objetividad, no obstante, tampoco se puede utilizar este
argumento para ocultar que nuestros bachilleres tanto en los establecimientos
educativos públicos como privados, no están siendo preparados en matemáticas,
lectura y ciencias, con las bases mínimas que exige su futura
profesionalización en los niveles de calidad que demanda la competitividad y la innovación
en el desarrollo económico global.
Evaluar la
Política Publica en educación y replanteamiento de la misma es la clara señal
que estaría dando la Prueba PISA 2012, siendo sus principales implementaciones,
el incremento del presupuesto con relación al PIB, cualificar la formación de
docentes y su régimen salarial, entre las múltiples causas de esta evidente
crisis de la Política Educativa. Lo contrario sería quedarnos en el plano de
ser una sociedad aparentemente feliz con un real y enorme índice de ignorancia.
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